TRABAJO Y HUMILDAD

Quien nos iba a decir a los racinguistas allá por el mes de julio, recién estrenada la pretemporada, que un mes antes de acabar la temporada se iba a conseguir el ansiado ascenso.


¡Así, directo! sin tener que jugar un play-off; que seamos realistas, es una lotería.


Pues sí, señoras y señores, el Real Racing Club de Santander ya es equipo de la Segunda División española, de nuevo en el fútbol profesional, de donde nunca tenía que haber salido el equipo santanderino; pero eso es harina de otro costal.

Ha sido una temporada de estreno (hasta en eso el Racing es pionero, se estrena formato y es el primero en ascender y probablemente en ganarlo, equipo de récords, pero de eso hablaremos en otro artículo); con un cambio revolucionario en la extinta Segunda B, siendo bautizada como Primera y Segunda División RFEF, un cambio muy acertado en mi humilde opinión.

Se empezó la pretemporada perdiendo en Lezama contra el filial bilbaíno, pero dos semanas después se ganaba al Amorebieta en Galizano, se empezaban a ver mimbres en la escuadra santanderina, acabando dicha preparación con dos empates a cero contra el Burgos CF y el Club Deportivo Numancia De
Soria en casa, dando paso al comienzo de liga.

Se empezó recibiendo al Tudelano en el Sardinero, con victoria por la mínima, buen comienzo de los de Fernández Romo. Pero los fantasmas hacían su aparición en forma de derrota en la segunda jornada perdiendo ante La SD Logroñés, pero desaparecían ganando con contundencia en la siguiente jornada al CF Talavera por 5-1.

Una de cal y otra de arena y nunca mejor dicho, porque la siguiente jornada se volvió a perder contra el filial del Celta de Vigo.

El racinguismo no lo veía claro, pero cuatro mil valientes acudíamos cada quince días con mucho entusiasmo al Templo racinguista, viendo un fútbol aburrido pero resultadista, con varios partidos seguidos sin conocer la derrota (incluido un empate sin goles contra el Deportivo de la Coruña en casa).
Pero las cosas se torcieron bastante a finales de octubre con la derrota en Copa Federación en casa por 1-2 ante la SD Leioa un golpe muy duro, en lo anímico y en lo deportivo cayendo eliminados, siendo los verdiblancos claros favoritos.

Tampoco estuvo muy acertado el míster con la posterior rueda de prensa, resumiendo la derrota y eliminación de la competición diciendo que no se había perdido “La Champions”, algo que sentó muy mal en la hinchada racinguista, Romo seguía mirado con lupa, con más presión si cabe, con dichas declaraciones.

En liga se seguía siendo algo irregular volviendo a perder contra la Cultural Leonesa en León, tres derrotas en once jornadas, demasiadas si se quería conseguir el objetivo de ascender. Se volvía a enganchar una buena racha con tres partidos sin conocer la derrota, hasta llegar la jornada quince en la cual se volvía a morder el polvo ante el Real Valladolid B, ya eran cuatro derrotas y Romo tenía que volver a dar la cara apagando el fuego.

Se hizo fuerte con la famosa frase de Simeone, “partido a partido”; y vaya que si lo consiguió. A partir de esta cuarta derrota ya no habría ninguna más, su sistema estaba dando sus frutos, dando con su once tipo que actualmente cualquier racinguista recita de memoria. Trabajo y humildad a partes iguales, chavales muy jóvenes, fichajes que han dado sus frutos y canteranos que han respondido a la perfección, un engranaje espectacular con la precisión de un reloj suizo.

Ni la maldita covid19 que hacía su aparición con varios casos entre sus efectivos, conseguiría desestabilizar a la plantilla. El Racing pionero en todo, supo afrontar la situación pidiendo el aplazamiento de su partido en Riazor, siendo concedido por la federación, (cosa que en A Coruña no hizo ni pizca de gracia).

Así se llegaba al punto de inflexión de la temporada ganando al Deportivo a domicilio, dando un golpe encima de la mesa.

A tres puntos del liderazgo, que en esa jornada mantenía el Deportivo, el equipo montañés ya lo tenía a tiro, algo impensable semanas atrás.

La filosofía “Romista” daba sus frutos y ya nadie se quería bajar de su famosa “Romoneta”; ya en la jornada 22 los pupilos de Romo se instalaban en el primer escalón y de ahí ya no se han apeado consiguiendo estar una vuelta entera sin conocer la derrota, o lo que es lo mismo, diecinueve jornadas sin conocer la derrota, ocho victorias seguidas e invictos en El Sardinero; números de récord que le han servido para cantar el alirón en la jornada 34 ante su afición con un lleno absoluto, comunión de plantilla y afición en perfecto estado de sintonía.

 

 

La euforia colectiva estallaba en las gradas del Templo verdiblanco a las dos de la tarde del 1 de mayo, día de la madre.

Bienvenido al fútbol profesional Viejo.

EL INSURGENTE CALLEJA «DAVID SÁNCHEZ»

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